Mitologías Africanas



Desde tiempos remotos el ser humano, en su estado primario, no solo fue susceptible al mundo que le rodeaba y que podía atrapar a través de sus sentidos, sino que también receptó y fue sensible a un mundo espiritual o mágico que se hizo patente de diferentes formas, de acuerdo con momento, lugar y circunstancias en que se producían ciertas manifestaciones.

En ese sentido el antropólogo William Harvells señala: "El hombre es una criatura que comprende cosas que no ve y cree en cosas que no puede comprender, lo que revela la condición espiritual humana, que en todo tiempo ha tratado de vincular su vida a lo que en su mente o imaginación tiene lugar. Así nace la necesidad de fabular que se observa en la historia de casi todos los pueblos de la tierra".

De esta capacidad humana de hacer narraciones, de fabular, de crear leyendas se
origina la Mitología, que por supuesto trata de dar respuesta a las crecientes inquietudes que se plantean las alboreas sociedades. Las diferentes culturas se conformaron con fábulas y narraciones que sacratizan a hombres notables o magnifican como dioses a las más esenciales manifestaciones universales de la naturaleza.

Las culturas que conforman el mosaico africano han dado origen a maravillosas Mitologías que se han querido ignorar a partir del diseño hegeliano aplicado al mundo desde mediados del siglo XIX hasta la década de 1950, según el cual los pueblos quedaban divididos en históricos (los primarios que habían servido como propulsores de acontecimientos y por ende del desarrollo) y los no históricos (los que por su posición pasiva no habían influenciado en el desarrollo espiritual de la humanidad), entre los cuales se había situado a África.

Gracias al desarrollo de las diversas disciplinas de las Ciencias Sociales, así como otras a través de las cuales se han despejado las dudas y enigmas que en los diferentes campos del conocimiento existían en relación con el mundo africano, han salido a la luz estas Mitologías.

Egipto, sin lugar a dudas, la primera alta civilización de la que se tiene conocimiento está en el continente, a pesar de que los elementos reaccionarios trataron de desvincularla del resto del mundo africano.

Fue tanto el aporte de esta cultura a occidente que parecía una herejía vincular a Egipto con África. Debemos reconocer, como señala Rashid El-Nadoury en su libro "El Legado del Egipto Faraónico", que la valiosa herencia legada a la humanidad por el Egipto faraónico se encuentra en numerosos ámbitos tales como en la Historia, la Economía, las Ciencias, el Arte y la Filosofia. Y lógicamente su Mitología, que implica a dioses como Orun, Isis y Osiris, ampliamente conocidos y divulgados en el mundo occidental.

Otras como la Mitología Yoruba a nivel de las más conocidas en el mundo como la Fenicia, la Caldea o la Griega, cuenta con más de 400 dioses, según el profesor Wande Abimbola, cosa que no se debe poner en dudas si se toma en cuenta que este pueblo fue en un momento de su evolución histórica un gran Imperio que sometió a diversos pueblos y comunidades, no sólo de la región subsahariana noroccidental donde se hallaban sus ciudades estados más importantes, sino que logró involucrar a zonas tan lejanas como territorios del Maghreb por la parte norte o llegar a zonas costeras del Océano Indico.

Sus dioses muy conocidos en América emigraron junto a los africanos esclavos que llegaron al Nuevo Mundo, víctimas de la Trata, su cultura ágrafa sustentada en la oralidad permitió a esta Mitología viajar en las mentes de esos seres que referían en sus relatos la proyección cosmogónica que tenían sobre el mundo.

El hecho de que el Universo estuviera regido por el caos, representado por Eshu, y que una vibración sonora diera nacimiento a Olordumare, que estableció un orden y dio la luz, indudablemente establece un paralelismo muy semejante a lo que se puede considerar la Mitología Semita.

Otros como Shango, Dios Guerrero que se asocia con el fuego y que pertenece a la categoría de héroe, el cual por su acción y valentía fue sumado a las huestes de la mitología, en realidad "cuando fue humano" este monarca, cuarto Alafín de Oyó, alcanzó su celebridad a pesar de que su reinado fue corto por las diversas medidas que tomó en beneficio de su pueblo, entre ellas cambiar el lugar donde estaba enclavada su ciudad estado e instalarse en un lugar más propicio que le diera acceso a las diferentes vías comerciales de su época.

Elegguá, uno de los dioses más importantes por el papel que juega en relación con su facultad de ayudar o de crear obstáculos a los seres humanos, revela la esencia sobre el parecido de los dioses en tanto representan la proyección humana sobre el universo. Al respecto un escritor manifestó: ¿Cómo explicar el insólito paralelismo de Hermes y Elegguá? Ambos son deidades viajeras. Los mensajeros de los dioses, los guardianes de las puertas, los señores de los umbrales y protegen los caminos?.

Asimismo los Dogones tienen una interesante proyección en su Mitología en cuanto a la formación del mundo, que descontando todo lo que la narrativa puede aportar, se relaciona directamente con la teoría de un universo que se contrae por una parte y se expande por otra. En sus relatos la "Grulla Coronada" goza de alto prestigio, pues según la leyenda fue quien instruyó al ser humano en el uso de la palabra, por ello N`Kuma significa grulla y N`Guma quiere decir yo hablo.

Los Ziba, etnia que habita en el territorio de Tanzania -enclavada en el este africano- tienen un Dios muy importante que se llama Rugaba; éste al igual que Oloddumare está tan alejado de los seres humanos que por lo general no se le invoca, otros dioses se ocupan de las cosas comunes y ordinarias relacionadas con las personas. Aquí también vamos a tropezar con esa historia de los orígenes que siempre se refiere a la existencia del Caos.





Kalunga es un dios que se le conoce indistintamente por diferentes pueblos de la antigua región del Vacongo. Para algunos de ellos este es el dios único y universal; para otros, se relaciona con los océanos y por ende también se asocia con el origen de todas las cosas.

En las diferentes leyendas, relatos, mitos y fábulas de las cuantiosas "Mitologías africanas" hay una tónica que las caracteriza a todas y las iguala, y es la referencia a sus seres divinos que todos habitan en los cielos, o vienen de ellos, o se retiran a ellos.

Así los Djaga que habitan cerca del Kilimanjaron, la montaña más alta de África cuyas cumbres se mantienen nevadas, aluden a un Dios que llegó a este planeta y murió al regresar a su lugar de origen.

Los Nandi, de Kenya, hablan en sus leyendas de un gran Jefe llamado Tororut con figura humana pero que llegó de la bóveda celeste. Los Luba que viven en República Democrática del Congo en su Mitología hablan sobre varios dioses, pero el principal es Mukule, el que vive en los cielos.

También a través de los dioses se produce el aprendizaje de las cosas humanamente necesarias a la sociedad. Los Bembas de Zambia tienen un dios llamado Kabezya que instruyó a las personas de su pueblo para manipular el curso de las aguas, por medio de diques, canales y otros recursos, se dice que se ocupó de la agricultura dando los conocimientos necesarios a través de los cuales se pudo diferenciar las plantas y conocer sus propiedades, así como realizar las labores indispensables para garantizar una buena cosecha.

A él se debe la introducción de los animales que fueron traídos, según la leyenda, de los espacios siderales e hizo bajar a los seres humanos para poblar la tierra.

Los pigmeos del Lago Kilo, una de las etnias primarias africanas que aún subsisten, reconocen en sus leyendas la existencia de un Dios llamado Rurema que tomando cuerpo como persona bajó a este mundo para llevar a cabo la gran creación.

Joyce Torday, en sus notas sobre los pueblos comúnmente llamados obakuba, así como sobre las poblaciones emparentadas con los obushongo, publica en Bruselas en 1910 relatos que muestran aspectos significativos de la culturas de esos pueblos, los cuales reconocen a un dios llamado Bumba de quien se decía:

"Al principio reinaba la oscuridad sobre la tierra que estaba sumergida bajo las aguas, entonces vino Bumba, un gigante de piel blanca, cierto día este sufrió un cólico y vomitó: primero devolvió las estrellas, el sol y la luna, luego el calor del sol evaporó las aguas y aparecieron bancos de arena. Entonces un hijo de Bumba vomitó una planta de la que fueron naciendo todas las plantas existentes, a continuación vomitó a las criaturas de la tierra -primero a los animales y por último al hombre. También expulsó las medicinas, el hierro aereolítico y la navaja de afeitar. Entonces los animales continuaron la creación.

Una vez creada la tierra y todo cuanto contiene, Bumba descendió a los poblados de los hombres y les dio la ley que prohibe los alimentos impuros. Luego eligió a uno de los humanos para que reinase sobre ellos como Dios en la tierra. Hecho esto se elevó en los aires y desapareció en el cielo".

Una y otra vez las leyendas repiten o reiteran lo mismo en su esencia, aunque no en la forma. Lo sorprendente es la semejanza que éstas tienen con otras Mitologías de Culturas con las que no habían entrado en contacto y este hecho aparentemente casual es el que revela y ratifica la condición de África como cuna de la Humanidad.

Anadria Caballero
www.cubarte.cult.cu