Yemayá / Yemoja / Iemanja

La Virgen de Regla en el Malecón habanero, promesa hecha por un balsero cubano
Esta foto la tomé en La Habana hace casi dos años. Me llamó mucho la atención ver esa imagen de La Virgen de Regla en el arrecife, al lado del Malecón habanero. No es difícil imaginar porqué esté ahí... de seguro es el pago a alguna promesa, alguien que le pidió atravesar sus mares. O tal vez me equivoque. Lo cierto es que está allí y se ha vuelto parte indispensable del patrimonio cultural cubano. No hay santero o devoto de la Virgen de Regla que no sepa de esta virgencita apoyada sobre una roca, entre las olas, que vigila los edificios y el cielo de La Habana.
Para concluir les dejo algunos detalles sobre Yemayá, esa madre bendita y generosa —que tan bien baila.

Yemayá

Es orisha del río Oggún, que corre por Oyó y Abeokuta, y proviene del territorio de Nupe, cerca de Bida; también se dice que proviene de Tapa, asociada con Abeokuta e Ibadán y de Shaki. Madre de la vida, es considerada como madre de todos los orishas. Es la dueña de las aguas y representa el mar, fuente fundamental de la vida. Por eso se dice que "el santo nació del mar" (el caracol fue el primero que habló y le dijo a las criaturas lo que tenían que hacer). Fue mujer de Babalú Ayé, de Aggayú, de Orula y de Oggún. Le gusta cazar, chapear y manejar el machete. Es indomable pero justiciera. Su nombre no debe ser pronunciado por quien la tenga asentada, sin antes tocar la tierra con las yemas de los dedos y besar en ellos la huella del polvo. Según algunos procede de la tierra de Oyó; según otros, de Mina (versión de Cuba).

La sincretización de Yemayá con la Virgen de Regla resultó natural: la Virgen es la madre de Dios, hay que cruzar el mar para venerarla y reside en su orilla; Yemayá es la poderosa madre de todos los orishas, la misericordiosa reina del mar, que es su morada.

Patakí

Al principio, aquí abajo sólo había fuego y rocas ardientes. Entonces Olofi, el Todopoderoso, quiso que el mundo existiera y convirtió el vapor de las llamas en nubes. De las nubes bajó el agua que apagó el fuego. En los huecos enormes, entre las rocas, se formo Olokun, el Océano - que es terrible y a quien todo el mundo teme. Pero el mar también es bueno porque es la fuente de la vida, y el agua hizo venas en la tierra para que la vida se propagara. Ésa es Yemayá, la Madre de las Aguas. Por eso también se dice que antes que nada existiera, Yemayá estaba tendida cuan larga era y de repente dijo: "Ibí bayán odu mi" (Me duele el vientre) y de ella salieron los ríos, los orishas y todo lo que alienta y vive sobre la tierra.