Ochún encuentra una amiga

Ochún había acabado de
dar a luz a los Ibeyis y su cuerpo comenzó a perder la forma
agradable y tersa que tanto gustaba a los hombres. Ya su vientre no
era aquel que tanto se disputaron los más apuestos varones. Se
pasaba los días mirándose en el espejo y no cesaba de llorar ni de
buscar los más disímiles remedios para recuperar la belleza
perdida. Ensayó baños que le recomendaron y se procuró yerbas de
distintas procedencias y propiedades. Pero todo resultaba
inútil.
Al fin, se le ocurrió que comenzaría a aplanarse el vientre con un
objeto redondo y fue al bosque en busca de algún fruto que tuviera
el tamaño adecuado para ello.
Allí encontró la güira, pero tras varios días de uso, el fruto
empezó a secarse y las semillas que llevaba en su interior sonaban.
Aquello perturbaba tanto a la diosa que desistió de seguir usando
un instrumento tan molesto.
A los pocos días se puso a caminar y en un yerbazal cerca de su
casa encontró un fruto parecido a la güira pero amarillo, que es su
color preferido. Comenzó a frotarse el vientre con él y resultó de
su agrado. Fue así que, Calabaza, le sirvió a
Ochún para recuperar la belleza de su figura y
desde entonces se convirtió en su protegida.
Extraído del libro "El
mundo de los Orichas" de Arisel Arce Burguera y Armando Ferrer
Castro
Editado en el 1999 por Ediciones Unión.




