Olofin no aprueba la discordia

Olofin es tan poderoso que hacer el mundo le pareció algo fácil; pero una cosa es hacer algo y otra, que funcione.

Cuando distribuyó los cargos entre sus hijos, se encontró con que los hombres siempre estaban peleando y tuvo que hacer de Ayágguna el oricha de las pendencias. Pero
Olofin es la paz, porque es completo, y no podía comprender por qué Ayágguna siempre estaba atizando las peleas. Así que un día dijo: "¡Por favor, hijo mío!" Pero Ayágguna le respondió: "Si no hay discordia no hay progreso, porque haciendo que quieran dos, quieren cuatro y triunfa el que sea más capaz, y el mundo avanza". "Bien – dijo Olofin – si es así, durará el mundo hasta el día en que le des la espalda a la guerra y te tumbes a descansar".

Ese día no ha llegado todavía y
Olofin comprendió que su creación dejaba mucho que desear. Se desilusionó y, desde entonces, ya no interviene directamente en las cosas del mundo.

- Leyenda modificada de un original del libro de NATALIA BOLÍVAR ARÓSTEGUI y VALENTINA PORRAS POTTS, Orisha Ayé. Unidad mítica del Caribe al Brasil, Guadalajara, Ediciones Pontón, 1996.
Archivo Cubano