La lengua

Muchos hombres se jactaban de sus conocimientos culinarios en la tierra de los orishas. Hacían grandes banquetes en las plazas y ofrecían a muy bajo precio sus platos para que todo el que pasara pudiera comer de sus ollas y atestiguara que había probado los bocados más deliciosos de su vida. Aún no se sabe la causa de tanta emulación; pero por esos años en las tierras yorubas reinaba un singular esplendor económico y bastaba que un sinsonte cantara para que se reunieran todos debajo de los árboles gigantes que centraban el pueblo y comenzaran con los trajines del mercadeo, la música y las artes del hablar.
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