Ikú y Orula

Olofin estaba ya viejo y muy cansado. “Tengo que abandonar las cuestiones del mundo”, pensaba constantemente. Fue así que...
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La muerte, hambrienta

Olofin estaba ya viejo y muy cansado. "Tengo que abandonar las cuestiones del mundo", pensaba constantemente. Fue así que un día decidió: "Voy a llamar a Orula y a Ikú, a ver cuál de ellos elijo para sustituirme."
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Changó le teme a los muertos

La consolidada relación amorosa entre Changó y Ochún humillaba y enfurecía a Oyá. Al principio, ella bbuscaba la manera de ignorar la situación con la esperanza de que él pronto se cansaría de sus andanzas y regresaría a sus brazos; pero Changó no daba ninguna señal de tener la intención de no ver más a Ochún. Y Oyá, quien era una mujer resuelta, decidió poner fin a la infidelidad de Changó a su modo.
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El kikirikí y la muerte

Hubo un tiempo en que la muerte no era conocida entre los habitantes del mundo. Vivía apartada en u lugar desde donde observaba la obra de los hombres y cada mínimo detalle de lo que hacían.
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La protección contra Ikú

En tiempos lejanos, los santos vivían en tierras separadas, con la jerarquía de rey o reina, y eran reconocidos como los más sabios, de tal forma que ningún súbdito podía aspirar a saber más que ellos...
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Yewá se retira al cementerio

Los framboyanes anaranjados y amarillos; los jagüeyes matizados de verdes y carmelitas; las ceibas cuyas ramas invocaban a Olofin; las rosas, las margaritas, las gardenias, las violetas; las pocetas con lirios que nacían en lo profundo del limo; los ríos con sus cataratas que formaban arcoiris...
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Obatalá y los tres pretendientes

Obatalá tenía una hija muy bella, dulce y sencilla, que era la felicidad del padre. Esta hija tenia tres enamorados: lkú, Aro y Ofo. Como es de suponer, Obatalá estaba ante un espinoso dilema, pues si daba la mano de su hija a uno de ellos, los otros dos se vengarían.
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