El palo, la soga y el carnero

Reinaba la discordia entre los animales. Para reconciliarse, hubo quien ideó hacer una fiesta. Pero Mono y Carnero, que continuaban temerosos, porque los otros habían sido mejor dotados para la pelea, decidieron no ir.
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El mono de las nueve colas

La hija de Olofin vivía triste y nada le llamaba la atención, por más que su padre se esmeraba nunca se dibujaba una sonrisa en su rostro. Un día que salieron a dar un largo paseo por el bosque, divisó entre unas ramas un mono con nueve colas, el brillo de sus ojos recorrió la espesura. Fue tanto su entusiasmo por el raro animal que el padre la ofreció en matrimonio a aquel que lograra capturarlo y traerlo al palacio.
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