Yemayá


Yemayá es la Oricha de la maternidad y la guardiana de las riquezas marinas. Nuestros desperdicios son su tesoro por lo que todo lo que se pierde puede ser re-obtenido con la ayuda de Yemayá. Cuando buscamos a Yemayá tenemos que buscar en el mar, en los océanos, en las crestas de las olas que arremeten contra las costas y rocas. Es así como ella toma los ofrecimientos y sacrificios y de esta misma manera construye y/o destruye, ofreciendo bendiciones o quitándolas.
Lo que transportan los ríos y arroyos, es dado a Yemayá. Todos los desechos y desperdicios incluyendo los ofrecimientos son tomados y llevados al océano y al mar. La fuerza destructiva de Yemayá viene en la forma de olas. Este poder no va ni viene solo. La luna y los vientos juegan en una parte mayoritaria de esta energía destructiva. Sin embargo hay otra cara de esto. Si, el viento sopla haciendo rizos y ondas sobre el agua y el empuje gravitacional de la luna hace que el agua se eleve más y más alto, haciendo más rizos y ondas. El agua comienza a arroyarse y crea más viento, y el empuje gravitacional de la luna dibuja las ondas más alto, moviendo mayor aire en múltiples direcciones. Un ciclo constante que brinda vida de la muerte y ayuda a sostener el balance del globo terráqueo.




Madre de Changó. Aunque algunos testimonien que no es la madre carnal, él lo adora como una madre. Otros sostienen que Obatalá parió a Changó y tuvo que abandonarlo porque era fruto de una relación prohibida.
Yemayá parió a los 16 orichas. Es la dueña de las aguas y representa al mar, fuente fundamental de la vida. Sus colores son el azul y el blanco.
Fue mujer de Babalú Ayé, de Aggayú, de Orula y de Oggún. Le gusta cazar, hacer trabajos de campesina y montuna como manejar el machete. Es indomable y astuta, en algunos de sus avatares se manifiesta como una guerrera. Sus castigos son duros y su cólera es terrible; pero es justa, imparcial. Su nombre no debe ser pronunciado por quien la tenga asentada sin antes tocar la tierra con las yemas de los dedos y besar en ellos la huella del polvo.

Según algunos, procede de Oyó, otros dicen que es de Mina.

Es más temible y de mayor jerarquía que Oyá, la dueña del cementerio, de la centella y del vendaval, concubina de Chango. No hay más que una Yemayá, una sola con siete caminos o avatares.

COLLARES
Siete cuentas de cristal transparente, llamadas de agua y azules, en Yemayá Ocutí son de agua ultramarino.
En Yemayá Ayabá o Achabó, azul pálido y agua.
Yemayá Asesú: azul oscuro y perlas opalinas o cuentas de jabón.

FLORES
Flor de Agua y violeta.

PERFUME
Verbena.

Danza de Yemayá